CUADROS CAMBIANTES

"la Meditación y el verbo"
60 x 73 cm Oleo sobre lienzo



jueves, 24 de mayo de 2012

Anatomía del abismo...

Tras todo comienzo hay un fin, 
se conforma en viñetas recordadas
al borde del acantilado, 
 en la silueta el paisaje...
 y en sus trazos la dureza

Y es cuando ese fin llega,
cuando el miedo se apodera
 de lo que has sido, eres o serás, 
y los pensamientos se agolpan
 en el límite de la conciencia huidiza...

Y en los plazos,
 los pactos de amor y odio, 
las imágenes de lo vivido,de lo amable, 
de lo encontrado y perdido 
se mezclan en la memoria.

El paso perdido en el equilibrio 
en ese cable imaginario
que se camina día a día
cual funambulista de alta edad
y pies cansados...

Y por un momento
 la vista atrás, 
la distancia se amplia 
el firmamento se escapa
y el abismo muestra, su anatomía...


Matices


domingo, 20 de mayo de 2012

Fin de un día...


El sol se desgranaba como maíz que se separa de su mazorca, 
su reflejo en el agua al posarse hablaba del fin de un día,
se deshacía en motas doradas que se balanceaban
al ritmo impuesto por las olas en  antojado movimiento
de delicado contraste con su grandiosidad a los pies del ocaso

Lo acunaba en el sueño  sereno de sus frías curvas, 
mientras se iba consumiendo como galleta mojada en café...
deshaciéndose  suave y  delicado al rozar el líquido acuoso
como enamorado vestido de ansiedad en su primer roce...
que desaparece entre caricias coronando el ocaso.


Matices




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miércoles, 16 de mayo de 2012

Este jueves, relato. Pacto con el diablo



Me alié con el Diablo, en el trueque mi alma. Mi cuerpo quedó exento de valores y de ahí mi vida, una vez maté por primera vez y las tripas se encogieron en el dolor de mi conciencia estuve preparado. Me alisté en guerras ajenas, dejé el castigo de mi  arma en el corazón de desconocidos, sordo ante las suplicas, ciego ante la expresión que dibuja la muerte y se refleja en sus rostros, frío ante el dolor que crecerá como semilla en sus familias.
Y hoy este mercenario espera su muerte, la valentía se va escapando con el último aliento que sale de mi cuerpo -pienso-, ¿esto es morir?.  Noté el frío interior, los labios se endurecieron y mi boca se resecó;  es hora de que un pobre diablo sin alma pacte su muerte, miré a mi ejecutor y le sonreí - ¿no te atreves, cobarde? -y él sin dudar  clavó su cuchillo dejando escapar un grito sordo de mi cuerpo vacío.

Matices


Mas Diablos y endiablados en el Blog de Gus